15-12-2021

OBJECIÓN DE CIENCIA Y DE CONCIENCIA


Si bien la objeción de ciencia y de conciencia no se encuentran reguladas como tal por una Ley, la sentencia del Tribunal Constitucional de 11 de abril de 1985, en respuesta al recurso de inconstitucionalidad planteado a la Ley Orgánica de reforma del artículo 417 bis del anterior Código Penal, declara que la objeción de conciencia no necesita ser regulada por cuanto existe por sí misma por el mero hecho de formar parte del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido por el artículo 16.1 de la Constitución española. Así, su ejercicio es de aplicación directa por cuanto se trata de uno de los derechos fundamentales de cualquier persona.

El Código de Deontología Médica regula la objeción de conciencia, haciendo un pequeño guiño a la objeción de ciencia. Así, en su artículo 12.3, determina que “Si el paciente exigiera del médico un procedimiento que éste, por razones científicas o éticas, juzgase inadecuado o inaceptable, el médico, tras informarle debidamente, quedará dispensado de actuar”.

Es decir, el propio código deontológico de la medicina ampara a aquellos profesionales que, por motivos de conciencia o de ciencia, no estén de acuerdo con la realización de una práctica determinada siempre que se respalden en motivos de ética o de ciencia.

Así, este mismo cuerpo legal define en su artículo 32 la objeción de conciencia como “la negativa del médico a someterse, por convicciones éticas, morales o religiosas, a una conducta que se le exige, ya sea jurídicamente, por mandato de la autoridad o por una resolución administrativa, de tal forma que realizarla violenta seriamente su conciencia”.

Según lo expuesto, la objeción de conciencia tiene un condicionante moral o ético, un motivo de conciencia que individualmente impide al médico llevar a cabo cierta práctica, por lo que en ningún caso podrá considerarse como tal aquellas objeciones de conciencia colectivas, ya que el pilar fundamental de esta negativa a actuar es la existencia de una lucha moral entre la actuación que se exige y las creencias individuales del profesional a quien se exige.

Sin embargo, la objeción de conciencia no solo viene recogida en el Código de Deontología Médica, sino que también se regula en la Declaración sobre la objeción de conciencia del Médico de la Comisión Central de Deontología de la OMC. Así, los aspectos básicos de la objeción de conciencia son los siguientes:

  • La objeción de conciencia debe referirse inequívocamente a una acción, y nunca a una persona por razón de su sexo, edad, religión, etnia, raza, etc.
  • No exime al médico de practicar el acto objetado en caso de urgencia para el paciente.
  • Deberá manifestarse en todos los ámbitos en los que ese profesional preste sus servicios, por cuanto no puede declararse objetor de conciencia para un centro en el que consta como asalariado, llevando a cabo la práctica para la que ha manifestado su objeción de conciencia cuando trabaja por cuenta propia.
  • No podrá suponer en ningún caso ni una ventaja ni una desventaja para el médico que objeta, y no podrá dar lugar a una marginación o discriminación para el médico objetor, así como tampoco podrá servir para que ese profesional vea reducida su carga de trabajo de forma favorable.
  • Por último, si la conciencia impone el deber de objetar cuando la gravedad objetiva de la materia lo exige, también obliga con la misma firmeza a mostrar una amplia tolerancia hacia la diversidad ideológica y profesional.

La objeción de ciencia, por otro lado, es la negativa a una determinada práctica, pero basada en razones científicas, porque el que lo hace considera que las evidencias científicas desaconsejan la práctica demandada.

Ya en el artículo 33 del Código de Deontología Médica se contiene que “la objeción de ciencia tiene una protección deontológica al amparo del derecho a la libertad de método y prescripción, siendo diferente de la objeción de conciencia”.

La objeción de ciencia involucra al médico o a cualquier otro profesional sanitario que se niegue a realizar una práctica propia de su especialidad o de su oficio, aduciendo fallas que se contraponen profundamente con los fundamentos profesionales en su leal saber y entender.

Por tanto, la única diferencia entre las dos es que la primera de ellas se basa en la ética, la religión, la filosofía y las creencias; y la segunda en la técnica. Siendo el resultado el mismo, es decir, la negación de realizar una práctica desobedeciendo a una autoridad superior, sea una persona, institución o ley.

Por último, y con respecto al procedimiento a seguir para iniciar el procedimiento de objeción de conciencia o de ciencia, el profesional sanitario con intención de objetar deberá comunicar:

  • Al responsable de garantizar la prestación, su intención de objetar con respecto a una práctica.
  • Potestativamente, al Colegio de Médicos su condición de objetor de conciencia, que le prestará el asesoramiento y la ayuda que necesite al respecto.
  • En caso de ser una objeción sobrevenida, al paciente, de forma comprensible y razonada, su objeción a la prestación que está solicitando.

Alexandra López Ruiz

Abogada DS Legal Group