07-03-2022

Doctor absuelto de prisión e inhabilitación ante un fallecimiento por legrado


Análisis medico-legal de sentencia con motivo de las diligencias previas en procedimiento abreviado, incoadas por un presunto delito de homicidio por imprudencia, e interpuestas por la presunta perforación en útero por legrado derivada de patología de la paciente. Las actuaciones iniciadas se dirigieron tanto contra el facultativo responsable en la intervención y los Centros Médicos intervinientes; como contra las respectivas Entidades Aseguradoras.

Los hechos nacen al sufrir la paciente un fuerte dolor abdominal por el que tuvo que acudir a Urgencias tras el legrado practicado en la mañana de ese mismo día. Tras sufrir una parada cardiorrespiratoria y logrando reanimarla, fue trasladada para operar de urgencia. Sin embargo, tras su traslado, falleció.

El análisis procesal debe realizarse desde dos puntos de vista: por un lado, los aspectos más clínicos y en otra esfera, en la rama más procesal, la valoración de la posible condena.

Así, en lo relativo al ámbito médico, el Doctor interviniente declaró que era especialista en ginecología y obstetricia desde hacía más 15 años y que ejercía su profesión como trabajador autónomo.

Con respecto a la intervención, aclaró que durante la intervención no noto ningún signo de perforación. Señaló que el tiempo de la intervención fue el habitual para estos casos. Que la paciente, cuando salió de la clínica, tenía sus constantes vitales normales y, antes de dar el alta, se miró la tensión y si existía hemorragia. Por último, y no menos importante, que a la paciente se le informó en todo momento tanto del procedimiento de la intervención, como de sus riesgos.

 

En relación con las declaraciones de los testigos, la Sala se interesó por la declaración del anestesista en la operación, la auxiliar de enfermería y el representante legal de la Clínica. Realizaron aclaraciones sobre protocolos de la operación las doctoras intensivistas del Hospital, y el Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital.

Por parte de los peritos intervinientes, se desarrolló la ratificación de la perito anatomopatóloga del Hospital, el perito de la acusación, la forense, la anestesióloga y los peritos aportados por la defensa del acusado.

Una vez expuesta toda la prueba pericial, se evidenció que la causa de la muerte fue la perforación uterina. Produjo una lesión en la arteria uterina; pero las discrepancias se hallaban en si fue el mecanismo, o el instrumento, lo que produjo dicha perforación. Sin embargo, la Sala destaca, de entre todas las valoraciones, el informe realizado por la anatomopatóloga del Hospital, pues constituye un examen macroscópico y microscópico del útero lesionado de la paciente.

El perito contrario, a raíz de la emisión de un informe por el médico de urgencias que recibió a la paciente cuando fue trasladada al hospital desde la clínica, exponía en su informe que existía una perforación de tres centímetros. Lo que, claramente, era algo totalmente inusitado y por lo que llegó a la conclusión de que había perforado el útero e, incluso, había legrado fuera del mismo.

Es por este motivo por el que la testifical de la patóloga que valoró el útero una vez falleció la paciente fue tan importante. La misma dejó claro que no existía ningún tipo de perforación de tres centímetros, sino una perforación puntiforme de milímetros y que, por tanto, se había dado uno de los riesgos posibles plasmados en el consentimiento informado.

Además, la testigo dejó claro a preguntas de contrario que la retracción, aunque se hubiera dado, nunca podría haber sido tan elevada para que una lesión de tres centímetros se hubiera convertido en una perforación de milímetros, además de confirmar que el ginecólogo de urgencias que la recibió valoró una situación de emergencia y una cavidad llena de sangre lo que, entendía, pudo hacerle ver una lesión mayor de lo que en realidad era.

A dicha testifical se unieron las ratificaciones periciales de los peritos elaboradores de los informes aportados por la defensa que confirmaron que, a la vista de lo expuesto por la patóloga, ocurrió un hecho posible derivado de la propia técnica, la cual se había realizado de acuerdo a los protocolos establecidos en la literatura médica.

A continuación, analizaremos la figura delictiva del procedimiento. Por una parte, la acusación particular y el Ministerio Fiscal acusaron de un delito de homicidio imprudente cometido por imprudencia profesional (grave), y solicitaban una pena de prisión de uno a cuatro años y una inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo, por un período de tres a seis años.

La Ley, para la aplicación de dicho precepto exige la existencia de una imprudencia, y ello requiere, por Doctrina, cuatro requisitos: La infracción de un deber objetivo de cuidado, una acción u omisión voluntaria pero totalmente carente de dolo, un daño, y una relación de causalidad entre la acción y el resultado dañoso producido.

Así con todo, en el presente caso se pudieron dar por probados los siguientes extremos:

  • Que el Doctor realizó la técnica diligentemente.
  • Que se produjo una perforación uterina la cual estaba contemplada como una complicación habitual.
  • Que dicha lesión pasó inadvertida, a pesar del control en la ecografía y en el post operatorio. La hemorragia interna no dio signos aparentes, por lo que no fue tratada a tiempo por los profesionales, circunstancia igualmente posible.

Por todo ello, la Sala determinó en su fallo la absolución del Doctor, el Centro y las correspondientes aseguradoras.

Álvaro Catalán

Abogado DS Legal Group