18-03-2022

RECLAMACIÓN SOLIDARIA DE CASI 250.000€ A UNA GINECÓLOGA Y LA MATRONA


Demanda interpuesta al amparo del artículo 1902 CC en reclamación solidaria de 244.709,76 € en concepto de indemnización por los daños y perjuicios por la actuación de las demandadas, la doctora especialista en ginecología y la matrona.

HECHOS PROBADOS

La demandante, nacida el 09/02/1980, presentaba menopausia precoz desde el 2014. El 11 de octubre de 2015 había tenido un anterior parto eutócico normal mediante ovodonación, del que había nacido un bebé de 3.600 gramos. A la edad de 38 años, la paciente estaba embarazada de su segundo hijo, gestación también mediante fecundación in vitro y donación.

El 16 de enero de 2019 la demandante ingresa en clínica para inducción electiva de parto (semana 40 + 6 días de gestación – embarazo a término). El resultado del test de “Bishop” que se le practica (test predictivo de inducción que mide el grado de maduración del cuello uterino) es de 6. A las 10:00 horas, con 2 ctms de dilatación, comienza la inducción administrándole la matrona oxitocina. Con 6 ctms de dilatación, a las 10:30 horas, se produce la anmiorrexis (rotura de bolsa) y a la 11:30 horas, con 9 ctms de dilatación, se le administra la anestesia epidural y es llevada al paritorio. A las 12:00 horas la dilatación es completa.

Más allá de comprobar el tono uterino, no consta que ni doctora ni matrona realizasen sobre la paciente maniobras para forzar la expulsión del feto, en particular, la de “Kristeller”.

Tras el parto, se produce un sangrado vaginal, de modo que en revisión postparto del canal blando la doctora detecta que es causado por un estallido vaginal, procediendo a suturar para fijar el fondo de saco al labio posterior del cuello, efectuando un taponamiento vaginal. La paciente es llevada a planta de obstetricia a las 14:45 horas. La matrona se encarga de las labores respecto del recién nacido.

Ya en planta, a las 16:20 horas se le realiza un examen ecográfico en el que se constata la presencia de hemoperitoneo (sangre en cavidad peritoneal), indicando el ginecólogo de guardia cirugía con laparotomía urgente. La paciente pasa a quirófano a las 17:45, objetivándose el hemoperitoneo, que se aspira, visualizándose desgarro en la cara lateral del útero que llega hasta el cuello, lo que hace precisa la práctica de una histeroctomía (extirpación total del útero). Durante la intervención se lesiona el uréter, riesgo inherente a este tipo de cirugías. La paciente permanece en la UCI, siendo dada de alta el día 24 de enero de 2019.

El 1 de febrero de 2019 es asistida en el Servicio de Urgencias de la Clínica por dolor abdominal agudo de predominio izquierdo. La ecografía de abdomen que se le practica concluye una ureterohidronefrosis (aumento del riñón y uréter por estancamiento de orina) izquierda grado III/IV. Los hallazgos surgieren estenosis uretral izquierda a nivel de tercio medio y distal. El “Urotac” informa de una hidronefrosis renal izquierda, con dilatación de unos 3cm. y uréter dilatado por debajo de los vasos ilíacos donde mide aproximadamente 1cm. de grosor, por lo que el mismo día se le realiza una nefrectomía percutánea izquierda. El día 5 de febrero de 2019 es dada de alta con programación para consulta de urología y preparar cirugía reparadora del uréter.

El 25 de febrero de 2019, acude al Servicio de Urgencias por dolor al orinar, padeciendo una infección de orina, siendo dada de alta el día 28 de febrero. El 6 de marzo de 2019 se le programa un reimplante de la uretra izquierda por laparoscopia. Días después, el 9 de marzo, se le diagnostica una nueva infección urinaria. El 1 de abril de 2019 se le realiza cirugía para reimplante del uréter izquierdo a vejiga, siendo dada de alta el 5 de abril de 2019. El 6 de mayo se le retira el catéter “doble J” y se comprueba que el riñón izquierdo funciona correctamente.

El 14 de mayo de 2019 acude a consulta de Salud Mental por insomnio y ansiedad, en relación con los sucesos vividos en el postparto. Se le diagnostica un cuadro de ansiedad y depresión del que es tratada farmacológicamente y mediante terapia de grupo. Recibirá el alta el 10 de enero de 2020.

El 31 de mayo de 2019 acude a Urgencias de la Clínica por dolor abdominal, ingresando con diagnóstico y posible íleo paralítico en resolución, siendo dada de alta el día 6 de junio sin precisar nueva intervención.

 

CUESTIONES CONTROVERTIDAS. VALORACIÓN DE LA PRUEBA SOBRE LA AUSENCIA DE CONSENTIMIENTO INFORMADO.

No existe consentimiento informado para esta inducción de parto ni para la práctica de la episiotomía.

En cuanto al consentimiento informado por escrito, en los términos del artículo 8 de la Ley 41/2002 básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, es incuestionable que en este caso no existió cuando la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) tiene previsto un “documento de consentimiento informado para inducción al parto”. Los riesgos que aparecen en el documento de CI “tipo” de la SEGO, aun infrecuente, no fueron informados a la paciente demandante.

No sólo la demandante no firmó un CI por escrito sobre la inducción al parto al que se iba a someter, aunque fuese electivo y consensuado con la ginecóloga, sino que tampoco consta que esta le informara verbalmente sobre los posibles riesgos específicos acerca de la técnica sobre inducción al parto que se iba a emplear.

En cuanto a la episiotomía (cirugía consistente en una escisión en el perineo con corte de piel, músculos, nervios y fascias para ensanchar la abertura de la vagina), también la actora refiere que la falta de CI ha de dar lugar a responsabilidad. Ahora bien, aun en el supuesto de que fuese exigible un CI para la episiotomía, lo cierto es que no consta que su práctica no estuviera indicada, que se realizara incorrectamente ni que, en definitiva, haya ocasionado a la demandante una complicación o daño diferente a la “lesión” inherente a la técnica misma.

VALORACIÓN DE LA PRUEBA SOBRE LAS CONCRETAS ACTUACIONES MÉDICAS DE LAS DEMANDADAS DURANTE EL PARTO Y POSTERIORES.

La prueba practicada no permite deducir una mala praxis en las actuaciones médicas llevadas a cabo por ambas demandadas durante el parto, ni con posterioridad al mismo, que puedan determinar su responsabilidad. Como tampoco en cuanto a la indicación de la inducción misma.

Como coincidieron los peritos, se trataba de un embarazo a término. Esto es, el que se encuentra entre la 39 y la 41 ó 42 semana de gestación, a partir de la cual se considera prolongado. Lo que en absoluto ha quedado acreditado es que en un embarazo a término en la semana 40 + 6 (o incluso en la 40 + 4 que es la que refiere el perito) la inducción al parto esté desaconsejada o contraindicada, ni por las semanas de gestación en que la demandante se encontraba, ni por el resultado del test de Bishop.

No constando acreditado que se forzara innecesariamente el expulsivo mediante maniobras bruscas, tampoco la prueba practicada permite deducir que la “episiotomía” no estuviera correctamente indicada en este caso.

Una vez que tras el parto se produce el sangrado vaginal, la ginecóloga revisa el canal del parto y sutura el desgarro (sutura que luego comprobó el ginecólogo de guardia estaba bien realizada) y a taponarlo. Al no ser el sangrado vía vaginal hacia el exterior, sino hacia la cavidad abdominal, no fue el taponamiento la circunstancia que impidió apreciarlo desde fuera.

Una vez que el ginecólogo de guardia constata la presencia de hemoperitoneo (sangre en cavidad peritoneal), se indica intervención urgente con laparotomía. Una vez abierta la cavidad abdominal durante la intervención, se objetiva el hemoperitoneo, que se aspira, y se visualiza el desgarro en toda la cavidad uterina, hasta el cuello; no pudiéndose realizar histerotomía parcial sin afectar el cérvix.

Durante la intervención de histerectomía se produjo el pinzamiento del uréter, complicación o riesgo típico.

FALLO

Se estima parcialmente la demanda, condenando a pagar a la ginecóloga 45.000 euros en concepto de falta de consentimiento informado en relación a la inducción al parto más intereses. Se absuelve a la matrona. No hay pronunciamiento en costas.

Beatriz Moreno

Abogada DS Legal