18-04-2022

RECLAMAN 4 MILLONES POR UNA ENCEFALOPATÍA HIPÓXICO-ISQUÉMICA


Se recibe reclamación de cuatro millones de euros como consecuencia de las lesiones y secuelas sufridas por un bebé durante el parto, resultando de los hechos una encefalopatía hipóxico-isquémica. Para los padres reclamantes del recién nacido, existe una negligencia acreditada por la falta de monitorización clara de la embarazada y la adopción incorrecta de una actitud expectante sin control del bienestar fetal en la madrugada posterior al ingreso.

Existe una discrepancia sobre la frecuencia cardiaca ya que, del dato especificado en la reclamación, se entiende que sí es necesaria la monitorización nocturna. Al contrario de lo que entiende el hospital reclamado desde el que se traslada, por el contrario, que con los datos que presentaba el menor unidos a la inexistencia de aceleraciones ni desaceleraciones, no obligaban a dicha monitorización.

Se especifica desde el hospital la existencia de un registro no tranquilizador, pero no patológico. Lo anterior quiere decir que para que la falta de monitorización se entienda como negligente debe derivar de la existencia de unos requisitos concretos, sin los cuales -el concepto ‘no patológico’-, no es imprescindible la monitorización.

El reclamante se apoya en que la madre tuvo un embarazo normal, sin ningún dato que lo calificase de riesgo y que, en el momento del ingreso, presentaba disminución de los movimientos fetales. Lo que hacía necesaria la monitorización para confirmar ese bienestar fetal. A lo anterior, añaden los padres demandantes que había una baja reserva respiratoria, lo que trajo un deterioro fetal progresivo, lo que se corrobora, según exponen, en la aparición de desaceleraciones.

Todo lo anterior, tal y como exponen los reclamantes, hizo que se indujera al parto de urgencia administrando a la madre prostaglandinas por vía vaginal. Circunstancia que en la reclamación igualmente se entiende como perjudicial y negligente para la madre, ante la presunta falta de información que exponen. Con todo, nació una niña con acidosis muy elevada y graves secuelas por las que reclaman, acaecidas éstas como se ha citado, durante el parto.

La valoración de las lesiones es tan elevada porque las secuelas de los grandes lesionados son las más elevadas de la Ley 35/2015, que es el baremo de accidentes de tráfico que se utiliza igualmente para la valoración de procedimientos de responsabilidad civil profesional médica como el que nos ocupa.

En enero de 2016 entró en vigor dicho baremo que quiso objetivar las indemnizaciones para que los lesionados estuvieran plenamente resarcidos al recibir una indemnización derivada de unos daños. Eso hizo que, como se ha citado, las indemnizaciones de grandes lesionados fueran mucho mayores que con el baremo previo. Disminuyendo eso sí, las indemnizaciones derivadas de lesiones temporales, es decir,  lesiones de menor entidad que nada tienen que ver con las descritas.

Aunque exista un baremo que haya objetivado tanto las lesiones, siempre surge el debate acerca de la necesidad de que la indemnización sea más afinada en los casos de reclamaciones, como la desarrollada, derivadas de responsabilidad civil profesional. Desde hace años, el proyecto de creación de un baremo médico se informa como una novedad que será realidad en poco tiempo, pero nunca se termina de aprobar.

Muchos entienden que sí sería necesaria su creación, por cuanto hay que tener en cuenta más variantes para alcanzar una valoración final que las que se utilizan para valorar una lesión, secuela o fallecimiento derivado de un accidente de tráfico.

No obstante, como por el momento es más probable que se utilice el baremo mencionado, el profesional, los hospitales y las clínicas reclamadas, deben contar con un capital asegurado suficiente que proteja su patrimonio ante reclamaciones de este tipo, cada vez más habituales.

Además, es imprescindible que ese seguro cuente con una cobertura de defensa jurídica que esté llevada a cabo por especialistas en Derecho Sanitario y, sobre todo, por peritos especialistas en la materia tratada en el procedimiento judicial o reclamación extrajudicial. Ya que, como todos sabemos, a ojos del juez, no es lo mismo un perito que ratifica un informe y es especialista en el campo de la medicina que se está enjuiciando, que aquel perito que, aunque médico, no cuenta con la especialidad.

 

Álvaro Gutiérrez

Abogado DS Legal