03-11-2015

¿Qué ocurre en un juicio cuando no existen pruebas fehacientes? vía.: @GacetaMedicacom


Sevilla.- Una prueba, un hecho. Estas palabras suelen ir de la mano ya que para demostrar un hecho es necesaria siempre una prueba. Así ocurre en todo y también en las reclamaciones contra los profesionales sanitarios. Cuando un paciente demanda a un facultativo es necesario demostrar con pruebas todo lo acontecido. En el momento en el que no se puede demostrar lo declarado los demandados deben ser absueltos de los cargos.

Dos facultativos fueron denunciados por el presunto delito de homicidio por imprudencia. Antes de que se acordara la apertura de juicio oral, el Ministerio Fiscal realizó un escrito de acusación donde calificaba los hechos como constitutivos de delito de homicidio por imprudencia grave. El mismo escrito solicitaba una pena de dos años y seis meses de prisión para cada uno de los médicos, así como una indemnización por responsabilidad civil de 57.345 euros para uno de los afectados y de 9.557 euros para cada uno de los padres de la fallecida. La acusación particular solicitó la misma pena que el Ministerio Fiscal tanto en materia de prisión como indemnizatoria.

Los demandantes alegaron que la paciente acudió al hospital para la realización de una microcirugía del nervio cubital del codo derecho, bajo anestesia general. Al finalizar la operación fue trasladada al servicio de recuperación donde fue monitoreada. En la sala de reanimación refirió un fuerte dolor por lo que las enfermeras llamaron al anestesista de guardia, al que informaron sobre la preinscripción farmacológica que dejó su anterior compañero. Con esa información el anestesista dio las indicaciones oportunas, sin visitar a la paciente.

A lo largo de ese mismo día la paciente mejoró por lo que fue enviada a planta. Más tarde comenzó a sentir frío y mareos, perdiendo el conocimiento y entrado en parada cardiorrespiratoria por lo que se inició la reanimación por parte del médico intensivista en la UCI.

La acusación señaló que la parada por la cual quedó en estado de coma vigil y falleció fue causada por los opiáceos que la habían suministrado.

El juez manifestó que para la resolución del caso había que considerar varios aspectos. Antes de nada era necesario saber si la anestesia general era la oportuna para ese tipo de intervención. Según los peritos y las pruebas practicadas dicha anestesia era la adecuada y así constaba en el consentimiento informado que firmó la paciente.

También se debía determinar si las cantidades prescritas eran las correctas, diferenciando entre el momento de la operación, donde participó un anestesista y el postoperatorio, donde fue otro anestesista, el de guardia, quien prescribió. En ambos casos, según informaron los peritos, las pautas fueron las correctas.

El perito judicial confirmó que los fármacos y las dosis fueron correctas, pero matizando que eran muy potentes y que él no las hubiera recomendado. Además comentó que cuando se utilizan dichos fármacos en una anestesia general deben de seguir pautándose después en la sala de reanimación asociados a Fentanil o Fentanest. En este mismo aspecto, los peritos de la defensa reafirmaron que los analgésicos y las dosis fueron las correctas.

El último punto a tener en cuenta que destacó el juez hacía referencia a que los anestesistas son los encargados de pautar y prescribir la medicación, pero son las enfermeras las que la suministran. Aparentemente, tras una intervención menor en una persona relativamente joven, sin antecedentes médicos severos, parecía evidente que algo se debió hacer mal.

En este caso no se podía deducir de las pruebas practicadas que la actuación de alguno de los acusados fuera la causante de la muerte de la paciente. Era imposible demostrar un comportamiento que hubiera provocado tal desenlace. El perito judicial afirmó que no podía saber a ciencia cierta la causa de la muerte pero entendía que se debió a los opiáceos suministrados.

En esta situación quedaba abierta la posibilidad de que los anestesistas no tuvieran responsabilidad penal, ya que la causa del fallecimiento pudo deberse a factores ajenos. Sin pruebas fehacientes el juez decidió absolver a los acusados por los hechos señalados.

…. redacción @DSLegalGroup