24-11-2015

Cinco largos años de espera para escuchar una sentencia absolutoria.


Madrid.- Cuando un paciente interpone una demanda contra un profesional sanitario por un delito de homicidio imprudente suelen solicitarse penas de prisión. En este momento los litigios tienden a alargarse durante períodos de tiempo que se hacen eternos. Este es el caso que veremos hoy donde unos profesionales de la salud tuvieron que esperar durante cinco años a ser absueltos en un caso en el que se solicitaba la pena de prisión para cuatro facultativos.

A un paciente diagnosticado de un tumor en el recto se le prescribió un tratamiento de quimioterapia preoperatoria. Con el fin de llevar a cabo el tratamiento de la mejor manera se decidió colocarle un catéter central venoso tipo Port-a-Cath mediante una cirugía mayor ambulatoria.

Las demandadas, cirujana principal y cirujana ayudante, fueron las que llevaron a cabo dicha intervención. El catéter que debió quedar alojado en la vena subclavia derecha quedó colocado en la arteria subclavia derecha. Los radiólogos, también acusados, realizaron al paciente una radiografía tras la cirugía y otra al día siguiente, informando de los resultados, sin que constara complicación alguna.

Posteriormente, mientras el personal de enfermería purgaba el Port-a-Cath para el suministro de un ciclo de quimioterapia el paciente sufrió un ictus, repitiéndose estos infartos cerebrales en dos ocasiones más.

Para conocer el origen de los ictus se efectuaron diversas pruebas médicas. El resultado de un ecocardiograma transesofágico reveló la mala ubicación del catéter. Ese mismo día se trasladó al paciente de urgencia a otro hospital donde se le intervino para la retirada del catéter, sufriendo nuevos ictus. Dos meses después el paciente falleció.

La juez manifestó que la prueba practicada en el juicio resultaba insuficiente para no aplicar el principio de presunción de inocencia para todos los acusados, ya que en ningún caso quedó probada una actuación contraria a la lex artis ad hoc o comportamientos de abandono o descuidados por parte de los profesionales sanitarios.

La lectura del historial clínico del paciente, junto con las testificales y los informes periciales ratificados permitieron concluir que el Port-a-Cath fue colocado en la arteria subclavia y no en la vena subclavia, que era el posicionamiento idóneo. Además se probó que la manipulación posterior del catéter provocó una serie de infartos cerebrales que acabaron con la muerte del paciente.

Aún así no quedó acreditado que las cirujanas o los radiólogos acusados desarrollaran una conducta activa u omisiva en contra de la lex artis ad hoc. De hecho no se comprobó en qué consistió tal conducta imprudente durante el transcurso de la operación y de qué forma se llevo a cabo.

Las enfermeras que estuvieron en el quirófano durante la intervención declararon que no recordaban los detalles de esta operación. Manifestaron que si hubiese ocurrido algo anormal lo recordarían. En el acta de la intervención quirúrgica, donde se describe el proceso, no constaba ninguna incidencia.

Además en ningún momento se realizó ninguna prueba para acreditar que la técnica desarrollada para la instalación del catéter fuese contraria a la lex artis ad hoc. El médico forense y los peritos afirmaron que no existió mala praxis en la conducta de los cuatro acusados. Sobre la mala colocación del catéter todos coincidieron en la posibilidad de que un acomodamiento o bucle en el catéter pudo reducir la presión de la sangre provocando que la arteria mostrara características venosas.

Tampoco se demostró que la actuación de los radiólogos acusados fuera incorrecta. Los peritos y testigos radiólogos coincidieron en que las radiografías tras la colocación de un Port-a-Cath no eran para comprobar la ubicación, si no para certificar que durante la punción no se hubieran causado otras complicaciones y asegurarse de la dirección correcta de la punta del catéter.

Con todo lo expuesto la juez dictó sentencia absolutoria ya que en ningún momento quedó desvirtuado el derecho a la presunción de inocencia de todos los acusados. Tras cinco largos años de pesadilla y pena de banquillo los profesionales fueron absueltos.

… redacción @DSLegalGroup