25-11-2022

Sentencia absolutoria tras una complicación inherente a un riesgo de la intervención estética


Sentencia absolutoria en primera instancia para el facultativo que llevó a cabo una intervención estética a una paciente en enero de 2018. La operación consistía en una liposucción y abdominoplastia en una clínica de Lérida. Tras la intervención, la paciente presentó una complicación derivada de un riesgo inherente a la propia operación. Una embolización de la arteria glútea mayor por hemorragia, siendo retirada la heparina que se le había administrado transitoriamente, recibiendo posteriormente el alta hospitalaria.

Hechos demandados en la intervención estética

La acusación achaca esa complicación a la actuación del médico. Mantienen en la demanda que éste pautó como tratamiento inyección de heparina a través de un “tejido de neopreno”, lo que ocasionó que la paciente sufriera una trombosis y se le tuviera que trasladar a otro centro para su ingreso, siendo además reintervenida por una embolización de la arteria glútea mayor por hemorragia.

Además, sostienen que la paciente no fue debidamente informada de la intervención por presentar el consentimiento informado una serie de defectos: no constar el riesgo y por habérselo entregado con muy poco margen previo. Por todo ello, en la demanda se solicitaba la indemnización por daños y perjuicios de 52.630,65€.

Defensa del profesional médico

El eje de la defensa del doctor demandado se centró en demostrar que la actuación fue correcta y ajustada a la lex artis. En primer lugar, los letrados encargados de defender al facultativo adujeron que la acción de reclamación estaba prescrita. El plazo establecido en la ley para ejercitar una acción de reclamación en el caso de las relaciones extracontractuales -tal y como es el caso, pues la relación contractual era con la clínica y no con el doctor- es de un año. Siendo que la intervención se llevó a cabo en enero de 2018 y la primera reclamación, consistente en una demanda de diligencias preliminares, se presentó en enero de 2020. Claramente, había transcurrido el plazo.

Dejando de lado esa cuestión jurídica procesal, la contestación a la demanda se fundamentó en demostrar que la actuación del médico fue correcta. En primer lugar, es muy importante tener en cuenta que nuestra jurisprudencia mantiene que la responsabilidad de los profesionales sanitarios es de medios, no de resultado.

Esto quiere decir que es obligación del médico poner a disposición del paciente los medios necesarios. En especial, ofrecerle la información necesaria, sin poder exigir el paciente un resultado concreto, tal y como sucede en este caso. En segundo lugar, en cuanto al consentimiento informado, a la paciente se le informó verbalmente y se le hizo entrega del mismo, en el que se advierte de manera pormenorizada de todos los riesgos inherentes a la técnica, firmándolo la paciente y aceptando dichos riesgos.

En cuanto a la complicación que achacan al doctor, es relevante tener en cuenta que, según queda reflejado en la Historia Clínica, no se produjo ninguna complicación intraoperatoria. No obstante, pasadas las 48 horas de la intervención, la paciente tuvo que ser trasladada a otro centro. Presentaba un cuadro de disnea y requería la transfusión de dos concentrados de hematíes por disminución de hematocritos. Estando en ese segundo centro, la paciente fue reintervenida por una embolización de la arteria glútea mayor por hemorragia a dicho nivel, retirándose transitoriamente la heparina que se le había administrado previamente.

Como se ha indicado, la reclamante achaca esta complicación al hecho de que el doctor inyectase la heparina a través de la faja ortopédica especial, que llevaba la paciente por la operación. Gracias al informe pericial defendido por la perito, quedó demostrado que la complicación sucedida es posible. Tanto tras una liposucción de forma aislada como tras una abdominoplastia de forma aislada. Además, también cuando ambas técnicas quirúrgicas se asocian, como fue en este caso. Dicho riesgo viene descrito en el consentimiento informado que la paciente firmó.

En cuanto a la administración de la heparina a través de la faja, la perito mantuvo que no es correcto pautar la aplicación de ningún medicamento inyectable a través de ningún tipo de tejido o material y aún menos no estéril. La aplicación a través de la faja habría aumentado notablemente el riesgo de infección en el lugar de inyección. En cambio, no tanto de no alcanzar el tejido celular subcutáneo, que es lo que se reclama por la demandante.

Consentimiento informado en una intervención estética

Sentencia por la intervención estética

La sentencia de primera instancia determina la absolución del facultativo. Entendiendo que quedó demostrada la ausencia de responsabilidad y, además, condenó en costas a la demandante.

Respecto de la cuestión de la prescripción, el Tribunal determina que la acción no está prescrita. Si bien la relación entre la paciente y el doctor es extracontractual, no debe aplicarse el plazo de un año sino el de res. Pues la norma de la Comunidad Autónoma en la que se lleva a cabo la actuación y se juzga el caso prevalece sobre la común en esta cuestión.

En cuanto a la responsabilidad médica, el juez determina que la obligación del médico es poner a disposición del paciente los medios adecuados con arreglo a la ciencia médica adecuada a una buena praxis y aplicar estas técnicas con el cuidado y precisión exigible. Además, la medicina satisfactiva no comporta por sí misma la garantía del resultado perseguido.

Por parte del consentimiento informado, se determina que, especialmente en este tipo de intervenciones de carácter satisfactivo, se acentúa la obligación de informar sobre los riesgos y pormenores. En este caso, no hay nada que demuestre una deficiencia en ese deber de información. Por ello, no cabe más que concluir que la paciente fue debidamente informada.

En cuanto a la administración de heparina a través del tejido postquirúrgico, el Tribunal tiene muy en cuenta la valoración de la perito de la defensa, por su especialización y experiencia. En este sentido, determina que, si bien indicó en el acto de juicio que no resulta aconsejable la administración de heparina a través del tejido postquirúrgico, el único riesgo derivado es la posibilidad de infección en la zona en que es inyectado, y que la administración de la heparina en la forma descrita no restó efectividad al tratamiento ni, por ende, aumentó el riesgo de tromboembolismo pulmonar.

Dicha sentencia, ha sido recurrida por la demandante, quien insiste en que la paciente no fue debidamente informada de la intervención. Además, denuncia la mala praxis por pautar la inyección de heparina a través de la faja postquirúrgica. Después de la oposición de la defensa del doctor, el procedimiento quedará a la espera de resolución mediante sentencia por parte de la Audiencia Provincial.

Laura García

Abogada de DS Legal