18-07-2016

Desestimada una demanda que solicitaba 1.500.000 por responsabilidad civil.


Madrid.- Un paciente interpuso una demanda contra el neurocirujano, la clínica y la compañía del seguro médico contratada por el mismo, por responsabilidad civil en el tratamiento de un síndrome medular trasverso con vejiga neurógena que padecía. Se reclamaba el pago de casi un millón y medio de euros más los intereses y las costas del procedimiento.

El demandante padecía un trastorno genético que le producía ‘enanismo’, llevando una vida, hasta el momento de la supuesta negligencia, normal a pesar de su trastorno óseo.

En 2010 el doctor le diagnosticó una ‘estenosis de canal lumbar’ en casi todo el segmento lumbar, así como severas alteraciones en el alineamiento vertebral. A consecuencia de este diagnóstico se le recomendó intervención quirúrgica mediante laminectomia descomprensiva lumbar. Se consiguió aliviar la sintomatología aunque no el efecto descompresivo total. Posteriormente la sintomatología empeoró y en 2012 se le volvió a recomendar la intervención.

En vez de mejorar el paciente terminó ingresado en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. El informe de alta de este hospital indicaba “persiste el síndrome de lesión medial trasverso D10 ASIAC con características de irreversibilidad” por lo que la rehabilitación se dirigió a evitar rigideces articulares y espasticidad.

El paciente encargó a otro especialista un informe pericial sobre su situación clínica. El especialista concluyó que no se le había informado de manera correcta, pues no se personalizó el riesgo ni se especificaron las contraindicaciones y se le informó de manera verbal de la posibilidad de quedarse paralítico. Por ello se tenían serias dudas de si el paciente pudo ser realmente consciente de la situación, en relación con el desarrollo de la operación.

Por la documentación aportada se entendió que la operación transcurrió con normalidad pero en el postoperatorio surgieron complicaciones que provocaron la situación de paraplejia. Además nadie investigó la salida masiva del líquido por el drenaje que debía ser el causante de la comprensión de la médula, y en última instancia causa de la pérdida de movilidad de las extremidades inferiores.

Además en el informe indicaba que se debió actuar de manera inmediata y no solo a través de un tratamiento de fisioterapia. El perito hacía referencia a que la infección de la herida se debía a la mala higiene proporcionada al paciente que sufría incontinencia fecal.

La defensa del doctor desmintió lo expuesto. Se señaló que la situación actual del paciente se debía a la patología de base que sufría, una acondroplastia, que en los últimos años había presentado una evolución negativa, mostrando incontinencia de esfínteres y pérdida de fuerza en las extremidades inferiores. Exponían que la operación y el postoperatorio fueron correctos como mostraban las pruebas, no se evidenció nada irregular hasta que se inició la movilización del paciente, ya que podía estar sentado durante horas sin dolor. En ese momento se inició la rehabilitación.

El demandante reclamaba al neurocirujano por una defectuosa prestación del consentimiento informado y una deficiente actuación en la operación y el postoperatorio.

En la sentencia el juez recordó que la medicina es una obligación de medios, por tanto no se puede valorar una actuación por el resultado de la misma. Expuso que en el procedimiento no se discutía sobre la técnica, además no se podía probar a raíz de la prueba practicada que los profesionales sanitarios no pusieran todos los medios disponibles. Por ello se concluyó que la lesión medular no era consecuencia de la operación sino de la patología de base del paciente.

En referencia al déficit de la información no se podía concluir que la misma fuera errónea, ya que se acreditó tanto la dada al paciente como a sus familiares a través de los consentimientos aportados en el juicio.

En vista de lo expuesto el juez desestimó la demanda frente a los facultativos, exonerándoles de cualquier responsabilidad, ya que se acreditó su buen hacer a lo largo de todo el proceso en el que el paciente estuvo bajo su responsabilidad.

. . . Redación @DSLegalGroup

Publicado en Gaceta Médica.