22-07-2022

El consentimiento informado y una correcta actuación ganan la demanda médica


Como se recuerda constantemente, el médico tiene un obligación de medios, aunque no de resultados. Siendo esto que no se puede garantizar el resultado concreto de un acto médico. No obstante, sí tiene obligación de poner a disposición del paciente los medios adecuados. Asimismo, la información constituye un elemento esencial en la lex artis, quedando incluido dentro de la obligación de medios.

En este caso que analizamos hoy, el demandante presentó una demanda contra su doctor y el Instituto Internacional de Cirugía y Ortopedicia del Pie SL y WRB. En el escrito se reclamaban 47.500 euros, intereses y costas del proceso judicial.

El demandante fue intervenido en Madrid en marzo de 2018 para mejorar la movilidad de su extremidad inferior izquierda (tobillo, pie, pierna), lesionada en 2017. Tras esta intervención, el paciente tuvo que ser operado en el Hospital Clinic (Barcelona) seis veces entre el 17 de marzo y 18 de abril de 2018. El motivo fue un síndrome compartimental en la pierna derecha, que el demandante atribuyó a la primera operación.

El paciente, aunque no sabe por qué se produjo el síndrome compartimental, aportó un informe pericial. Según éste, la compresión en la pierna se sufrió durante la intervención y hasta casi el momento de la alta clínica 48 horas después, mientras producía efectos la anestesia epidural. Sin embargo, el síndrome compartimental aparece descrito en el consentimiento informado firmado por el paciente como un riesgo típico de la intervención. Por ello, durante la operación, la pierna se mantuvo apoyada sobre una bolsa de gel color amarillo.

Como consta en los informes periciales, el síndrome compartimental se produce como consecuencia de un aumento de presión en el compartimento osteofascial de una extremidad que provoca falta de riego (isquemia), la cual, tras 8 horas produce la consiguiente necrosis de los músculos y nervios del compartimento afectado, con carácter irreversible. Ello requiere una presión continuada sobre un compartimento muscular. Asimismo, se descartó que la presión se produjese durante el postoperatorio, pues no existe ninguna evidencia de que el paciente estuviese colocado decúbito lateral derecho en esta fase.

El paciente debía estar de cubito supino, por lo que la pierna derecha no tendría ningún peso encima y, en su caso, se habría producido en la parte posterior de la tibia, habiéndose hallado el síndrome compartimental en esa parte. Cabe la posibilidad de que, a pesar de haber colocado una bolsa de gel debajo de la pierna derecha, se hubiera producido el síndrome compartimental durante la operación. Pero en ese caso, el síndrome del paciente no se comportó según los protocolos médicos.

Mantener un catéter epidural durante más de un día pudo evitar que el paciente sintiera dolor en la zona tibia. Si el síndrome se estaba desarrollando desde el 14/04/2018 por la tarde, cuando el Dr. exploró al paciente el 16/04/2018, debería haber podido constar la existencia de necrosis muscular; no obstante, no existía ningún edema y la orina era clara.

El informe de urgencias evidencia que se le diagnosticó al paciente reclamante lesión en nervio peroneo superficial en lugar de lesión fibromuscular músculos extensores (tibial anterior). De la misma manera, el traumatólogo de guardia descartó también el síndrome compartimental.

Cuando fue examinado más de 48 horas después de la intervención, el primer diagnóstico no fue tampoco síndrome compartimental. El diagnóstico fue de infección, extrayéndose hemocultivos, frotis, se inició tratamiento antibiótico y se ingresó al paciente en el servicio de enfermedades infecciosas con orientación diagnóstica de celulitis, miositis infecciosa, fascitis superficial y rabdomiólisis.

Las consecuencias del síndrome compartimental se acentuaron con el paso del tiempo. Así, no puede clarificarse como negligente la exploración del doctor del 16/04/2018. La intervención quirúrgica de desbridamiento de los compartimentos tibiales se inició más de 24 horas después del ingreso en el servicio de enfermedades infecciosas.

La actuación del Dr. fue conforme a la lex artis en la medida en que en el consentimiento informado se advirtió del riesgo de síndrome compartimental y durante la operación se adoptaron las medidas precisas. Si el síndrome compartimental solo se puede diagnosticar en el cuarto día posterior a la intervención, tampoco se actuó negligentemente en el examen del paciente tras el alta.

El fallo desestimó íntegramente la demanda, absolviendo de todas las pretensiones que contra los demandados se habían ejercitado.

Beatriz Moreno

Abogada DS Legal