27-04-2020

El Convenio y el Concurso de Acreedores como Efecto Colateral del Covid-19


 

Introducción: El panorama actual se encuentra al límite en numerosos sectores de nuestra actividad cotidiana, situación generada por el impacto que ha provocado la llegada del SARS-CoV2 a nuestras vidas. Ya se anuncia por diferentes agentes sociales que las consecuencias de este fenómeno tanto a nivel económico, como político, jurídico y social van a alcanzar cotas y estadios propios de una postguerra. Por ello, es esencial anticiparse a los próximos escenarios que puedan aparecer y prever diferentes estrategias para sortearlos de forma exitosa.

Si como consecuencia o efecto colateral de la crisis generada por el Covid-19, nos vemos abocados a una situación de insolvencia, – o prevemos que así va a ser – y no vamos a poder hacer frente a nuestras obligaciones y pagos, nuestro sistema jurídico dispone de una serie de instrumentos para poder salir lo más airosos posible, instrumentos que se han visto reforzados tras la entrada en vigor del Real Decreto-Ley 8/2020 de 17 de marzo de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19. Os contamos:

La ingente batería de Disposiciones normativas que el Gobierno ha venido aprobando en los sucesivos Consejos de Ministros ha establecido ciertas novedades en materia concursal que entendemos oportuno trasladaros.

Pues bien, ¿qué sucede si no nos ha sido posible salir airosos de esta compleja situación? Nuestro sistema jurídico tiene previstos determinados sistemas cuyo objetivo consiste principalmente en mantener indemne los intereses y derechos de todos aquellos implicados en una empresa: administradores, socios, acreedores, trabajadores, proveedores, etc.

De forma poco acertada se ha venido entendiendo en nuestra sociedad y cultura jurídica que los concursos de acreedores implican, irremediablemente, el fin de una empresa (en su acepción más amplia y entendida como proyecto común). Sin embargo, los procedimientos concursales y de segunda oportunidad se articulan como mecanismos para llevar una empresa a un buen fin, ordenando aquellos pagos pendientes y salvando una situación de insolvencia puntual.

Dada la coyuntura actual, si llega un punto en el que tanto el médico que ejerce por cuenta ajena, el profesional autónomo, y naturalmente las sociedades de capital, no pueden hacer frente a sus pagos o prevén esa situación como inminente, la Ley les exime temporalmente de la obligación de declararse en situación de insolvencia (art. 5 y 5 Bis de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal).

Es el art. 43 del reiterado RDL 8/2020 de 17 de marzo el que nos concede un bonus extra de 2 meses de margen para exonerarnos de nuestras obligaciones en caso de insolvencias. Se resume en los siguientes puntos:

No hay deber de solicitar la declaración de concurso mientras dure el estado de alarma.

Los Juzgados de lo Mercantil no admitirán a trámite las solicitudes de declaración de concurso necesario durante el estado de alarma y hasta 2 meses posteriores.

En el supuesto de hallarse en situación de Pre-concurso, se suspende el plazo de 3 meses para las negociaciones para alcanzar acuerdo tal y como se dispone en el art. 5.5 Bis de la Ley Concursal, debiendo desaparecer la obligación de solicitar la declaración de concurso.

Un concurso de acreedores o un convenio (comúnmente conocido como pre-concurso) no necesariamente implica el fracaso de aquel proyecto que ha venido desarrollándose durante años – a pesar de que las estadísticas y datos muestran un escaso éxito de estos procedimientos de regulación de pagos. Sin embargo, creemos que una de las posibles causas es que la decisión de solicitar un convenio concursal o la declaración de concurso se toma tarde y mal. Por ello es fundamental que conozcan perfectamente el estado de sus finanzas y se planteen diferentes escenarios futuros para anticipar decisiones y prever posibles situaciones de insolvencia con tal de minorar los posibles efectos adversos que pueda tener esta crisis.

Conclusión: como corolario de todo lo anterior, resulta esencial activar los mecanismos que hemos ido comentando a lo largo de los tres artículos publicados: fortalecer y asegurar un flujo constante de recurso económicos y “desprenderse” de lo que puede ser aplazado, con tal de prevenir una situación de insolvencia insalvable que nos lleve irremediablemente a un infructuoso concurso de acreedores si éste, no llega a tiempo.

 

 

Alejandro Abellán Bordallo
Letrado DS Legal Group