08-10-2021

EL PLAN DE PARTO: ASPECTOS JURÍDICOS


Es cada vez más habitual en el día a día de los hospitales, tanto públicos como privados, que algunas gestantes faciliten un documento a los sanitarios que van a atenderles calificado como ‘plan de parto’ para el momento del alumbramiento. En el presente artículo, se explica qué es el documento y cuál es su contenido habitual.

El Ministerio de Sanidad define el Plan de Parto como “el documento en el que la mujer puede expresar sus preferencia, necesidades, deseos y expectativas sobre el proceso del parto y el nacimiento”, esto es, un documento por medio del cual se evita comunicar las preferencias y opiniones de la mujer en el propio momento del parto, momento en el que esas decisiones pueden verse afectadas por su estado físico y emocional. No obstante, y de manera obvia, este documento puede ser modificado en el mismo momento del parto, incluso verbalmente.

Pero ¿hasta qué punto debe el profesional sanitario atender estas preferencias? Resulta evidente que la solicitud no puede contemplar la posibilidad de elección de prácticas no reconocidas o aconsejadas por la ciencia médica. Pero, además, el propio profesional sanitario puede preguntarse dónde está el límite entre la preferencia de la mujer y la omisión de estas preferencias.

Por ese motivo, y dado que el parto, como cualquier hecho fisiológico, puede conllevar circunstancias no previstas que escapan de nuestra voluntad, el médico a cargo del parto debe tomar las decisiones oportunas según la clínica que presente la paciente en cada momento, informando siempre a esta y dándole la posibilidad de opinión y elección dentro de los límites médicos y de urgencia.

En relación con esta circunstancia, hay que tener en cuenta que el plan de parto de ningún modo sustituye o excluye la necesidad de consentimiento informado establecida en el artículo 4.1 de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente. Por tanto, la mujer deberá ser informada en todo momento de la finalidad y naturaleza de cada intervención, sus riesgos y consecuencias y prestar consentimiento expreso a las mismas.

Sobre el contenido, no existe una relación numerus clausus estipulada de preferencias, ya que es un documento de redacción libre en el que se plasma la elección, como se ha citado previamente, de la mujer embarazada. Si bien en la práctica hay ciertos puntos que coinciden, como son: la forma de llegada al centro, el acompañamiento de un familiar o las preferencias en cuanto a intimidad de habitación.

Igualmente, se encuentran otras elecciones como el uso de enemas y tratamiento y manejo del dolor; sobre el tipo de parto, ya sea natural o por cesárea; e incluso en cuanto al postnacimiento como puede ser la práctica de piel con piel y la atención inicial del recién nacido.

En resumen, esta guía no puede planificar ni prever el desarrollo del parto y del nacimiento por las circunstancias imprevisibles y no esperadas que pueden surgir en la práctica diaria, ante las cuales el personal sanitario debe decidir y aconsejar la intervención más oportuna salvaguardando la salud de la madre y del bebé, informando adecuadamente y obteniendo el consentimiento de la paciente tal como se ha descrito anteriormente.

Mercedes Pérez

Abogada Ds Legal