09-09-2022

¿Es posible una incapacitación por una demencia frontotemporal?


La demencia frontotemporal engloba un grupo de trastornos cerebrales que afectan al lóbulo frontal y temporal del cerebro. Este tipo de demencia se manifiesta mediante síntomas conductuales y/o del lenguaje. Por ello, es habitual que se confundan con trastornos psiquiátricos o con el propio Alzheimer.

El hecho de que conlleve a una degeneración progresiva de los lóbulos frontales y temporales del cerebro evoca en el cambio de personalidad y conducta del individuo que la padece. Además, se ve alterado el procesamiento de las emociones y del lenguaje, así como la toma de decisiones.

La edad de inicio suele comprender entre los 40 y los 65 años, edades tempranas teniendo en cuenta los cambios extremos que implica en la conducta y personalidad, tales como la falta de juicio, la pérdida de empatía, conductas sociales inapropiadas, apatía, disminución de higiene personal o conductas compulsivas repetitivas.

Esta progresiva pérdida de facultades crea en los familiares y allegados la necesidad e interés de incapacitar al afectado por la enfermedad, lo cual se fundamenta en la limitación o imposibilidad que tiene dicho individuo en poder gobernarse por sí mismo.

Este procedimiento de incapacitación persigue la protección de los intereses del individuo afectado, evitando que alguien pueda aprovecharse de su situación de desvalimiento, y los pasos a realizar son los siguientes:

En primer lugar, debe iniciarse una demanda, siendo preciso que la persona que la interponga comparta un vínculo familiar con el perjudicado, también puede ser la propia persona la que quiera declararse incapaz o el Ministerio Fiscal el que promueva el procedimiento, aunque la realidad es que en la mayoría de estos casos son los familiares los que inician los trámites.

Una vez presentada la demanda, la cual deberá incluir diversos datos personales del afectado y requisitos que fundamenten lo solicitado, se presentará en el juzgado de Primera Instancia del lugar de residencia de este, otorgando al presunto incapaz un plazo para contestar.

Tras la presentación del escrito, un médico forense del Juzgado examinará a éste.

Una vez contestada la demanda y habiendo sido examinado el individuo, tendrá lugar el juicio donde se presentarán las pruebas que se estimen oportunas para determinar si realmente el individuo es o no incapaz, siendo totalmente indispensables como pruebas la audiencia de los familiares, dictámenes periciales necesarios y el examen realizado por parte del juez a la persona sujeta al procedimiento.

Finalmente, se dictaminará sentencia judicial, la cual especificará los actos que el individuo pueda realizar por sí mismo, el régimen de tutela al que se someterá y la persona o institución que se hará cargo de ella.

El tutor del incapaz se decidirá siguiendo un orden de prelación establecido en el Código Civil, valorándose además las circunstancias de cada caso en interés del incapacitado.

Por todo ello, mediante este proceso de incapacitación, la persona que padece demencia frontotemporal, en su progresiva pérdida del uso de sus facultades, ve modificada su capacidad de obrar a través de una sentencia judicial, por lo que a partir de entonces ejercerá sus derechos y obligaciones a través de un tutor.

Sin embargo, es importante recalcar que este tutor no goza de libertad absoluta para actuar en nombre del declarado incapaz, puesto que para determinados asuntos requerirá de autorización judicial, por ejemplo, para vender o grabar bienes inmuebles del incapaz, para internarlo en un establecimiento, para hacer gastos extraordinarios en los bienes, dar y tomar dinero a préstamo, etcétera.

María Cabrera

Abogada DS Legal