29-12-2015

La muerte tras un tratamiento no siempre tiene una relación de causa-efecto.


Madrid.- Son muchas las ocasiones en las que los profesionales sanitarios reciben reclamaciones por parte de los pacientes debido al gran desconocimiento por parte de muchos de los procesos. A la hora de demandar a los facultativos es necesario aportar pruebas para demostrar los hechos, al igual que sucede en otros ámbitos, ya que de no existir se aplica, como en el caso que hoy veremos, el principio de presunción de inocencia.

El hijo de una paciente fallecida demandó a dos médicos. El Ministerio Fiscal consideró los hechos expuestos en la demanda constitutivos de delito de homicidio por imprudencia grave. En el escrito se solicitaba una pena de dos años de prisión e inhabilitación profesional por un plazo de dos años.

La acusación refirió que la paciente acudió al servicio de urgencias con dolores epigástricos de varios días, sin diarrea, ni vómitos. Se le realizó una exploración, por parte de uno de los doctores demandados, donde se confirmó que no presentaba bocio, ni adenopatías. Debido al dolor a la palpación profunda se solicitó una analítica y una placa de tórax. Con los resultados se le diagnosticó una gastritis aguda y se le dio el alta.

De vuelta en su domicilio la paciente mejoró pero a los dos días volvió a urgencias ante la persistencia de vómitos y gastritis con intolerancia oral. Fue atendida por otro de los acusados que ordenó una analítica. Le diagnosticó insuficiencia renal, le retiró el Sintron prescrito con anterioridad y ordenó su ingreso en Medicina Interna donde falleció al día siguiente por broncoaspiración debido a una hemorragia digestiva alta.

El Ministerio Fiscal consideró que la doctora que la atendió el primer día no tuvo en cuenta que la paciente estaba en tratamiento con Sintrom. No valoró la no coagulación de la sangre por lo que no debió darle el alta sin haber tomado medidas para evitar la gastritis erosiva que se produjo. El escrito también valoró que el doctor que la trató en la segunda ocasión pese a las pruebas que realizó y ver que las de coagulación estaban fuera de rango para su patología no tomó ninguna medida. Por todo ello concluían que existía un nexo causal directo entre la falta de coagulación y la muerte de la paciente.

No obstante la juzgadora consideró que dichas afirmaciones no resultaban acreditadas de las pruebas practicadas en el acto de juicio por los siguientes motivos:

El acusado que la trató en primera instancia manifestó que la atendió por molestias en la zona abdominal, sin dolor, aunque tenía estreñimiento y tomaba Sintrom. Los resultados de la analítica los consultó en la pantalla del ordenador. En ellos constaba que no coagulaba pero no lo pudo ver ya que hubo un fallo informático, por lo que no tuvo en cuenta ese hecho. Afirmó que aun así le dio una medicación que no interactuaba con Sintrom.

El otro galeno demandado afirmó que la paciente acudió con mareos y vómitos aunque no vomitó en el hospital. Manifestó que la paciente presentaba un cuadro de deshidratación parcial por lo que le puso una vía y le retiró el Sintrom para intentar bajar los niveles de coagulación. Concluyó que no le suministró vitamina K debido a la insuficiencia renal, motivo por el que la ingresó.

Los médicos forenses manifestaron que no se le debió dar el alta el primer día ya que un paciente que no coagula es de alto riesgo. Además añadieron que la paciente no murió por broncoaspiración sino por un shock hipovolémico. El informe de los forenses fue desmentirá por una perito que expresó que no existía ningún dato de que la muerte se produjera por dicha causa. Este escrito, apoyado por otros peritos, también enunciaba que la exploración a la paciente fue completa. Además el informe médico-forense contaba con datos que según la documental no eran ciertos.

Aplicando el principio de presunción de inocencia si no existen pruebas suficientes para condenar un delito los acusados deben ser absueltos. La juez concluyó que al no probarse la relación de causa entre la conducta de los médicos y la muerte de la paciente debían ser absueltos del delito de homicidio por imprudencia grave y profesional.

 Publicado en Gaceta Médica.