02-03-2016

¿Qué hacer si el paciente es el culpable del fracaso de un tratamiento?


Madrid.- Éxito o fracaso. En el mundo de la medicina son dos palabras que se pueden escuchar multitud de veces. Si algo ha ido según lo esperado es un éxito, pero si algo no va tal y como indicaban las expectativas se tilda de fracaso. En estos casos hay que saber quién es el culpable. Son numerosas las ocasiones en las que vemos demandas de pacientes por el fracaso de un tratamiento pero no tienen en cuenta que su dejadez o su ausencia en las revisiones son las causas de ese fracaso.

Un paciente interpuso una demanda de juicio ordinario contra una clínica odontológica, los dos facultativos que le trataron y una entidad financiera. El denunciante solicitaba que se les condenara a abonar una suma de 9.000 euros por el incumplimiento del contrato, además de los daños y perjuicios ocasionados por la supuesta mala praxis de los doctores demandados.

La demanda presentaba varias imprecisiones. Por ello el juez citó al demandante con el fin de aclarar su fundamentación, así como esclarecer las pretensiones del paciente que también eran confusas en el escrito. Tras varias aclaraciones por petición del órgano judicial, el demandante fijó la cuantía objeto en 60.000 euros, ante los que debían responder los facultativos y la clínica por el supuesto error de mala praxis médica, y 9.000 euros que solicitaba de devolución de la financiación del tratamiento a la entidad financiera.

El paciente reseñó que tras acudir inicialmente a la clínica odontológica se le presupuestó el tratamiento. Para costearlo su esposa solicitó un préstamo a la entidad financiera demandada.

El tratamiento comenzó en la arcada superior de la boca con la implantación de una placa fija con cinco tornillos a los que se sujetaban las piezas dentales. El demandante manifestó que los implantes se le practicaron sin haber realizado ninguna radiografía con anterioridad por lo que no se detectó que los huesos bucales no podían sujetar esta placa.

Este hecho provocó que, con el tiempo, los tornillos que sujetaban las piezas dentales se cayeran, a excepción de uno. Esto constituía -a su juicio- una negligencia profesional por inobservancia de la ‘lex artis ad hoc’ por parte de los doctores intervinientes en el tratamiento. Todo ello derivó en grandes consecuencias para el paciente como dolores de cabeza, dolores de estómago e imposibilidad de masticar.

El demandante afirmó que existía un nexo causal entre el tratamiento odontológico y el resultado lesivo posterior, lo que los demandados debían asumir la indemnización reclamada, teniendo en cuenta la doctrina del daño desproporcionado.

Por su parte, los acusados alegaron que el fracaso del tratamiento se debió a la inasistencia del paciente a las revisiones programadas y a su hábito tabáquico, además de desmentir el hecho de que no se realizaran radiografías. Afirmaron que se hicieron dos ortopantomografías panorámicas, prueba idónea en este tipo de intervenciones, antes de la colocación de los implantes.

La juez consideró que no quedó acreditado, en el juicio, que existiera vulneración alguna de la ‘lex artis ad hoc’. Todo esto teniendo en cuenta el único informe pericial, elaborado por peritos cuyos conocimientos no pueden ponerse en duda dada su titulación, que no fue contradicho por ningún otro documento técnico. Además concluyó que la evolución del tratamiento realizado al paciente no fue buena debido principalmente a la ausencia de revisiones periódicas, cuya necesidad se advierte en el consentimiento informado, así como su hábito tabáquico y las fuerzas oclusales no equilibradas producidas por la no rehabilitación programada del a arcada inferior.

Del mismo modo la juez señaló en la sentencia que no podía aplicar en este caso la doctrina del daño desproporcionado que solicitaba el demandante, ya que éste era consciente de los riesgos que entrañaba la intervención y las posibles complicaciones derivadas, todas ellas informadas al paciente y que él mismo había asumido.

Por lo tanto quedó probado que el fracaso del tratamiento se produjo por causas imputables al propio paciente. La juez desestimó la demanda, absolviendo a los demandados.